El Glaucal de La Nava nace de la necesidad que presentan nuestros bosques de pinsapos.
Relictos de la época fría del cuaternario penetran las rocas y rompen sus copas tratando de permanecer vivos en los rincones y laderas más abruptas de las sierras andaluzas. En un escenario de cambio climático, aprovechan el paso de las nubes para calmar su sed y el viento para asegurar su descendencia.
Nosotros, el humano, como parte del ecosistema sentimos la responsabilidad y la obligación de, con nuestras acciones responsables, transmitir a la sociedad el valor incalculable de esta joya forestal andaluza olvidada y de trabajar en dirección al equilibrio, la dinamización del bosque y su buen estado sanitario, así como el del resto de individuos que componen el ecosistema.

